Ocumicho proviene de la toponimia “lugar de topos o tuzas”, el topo fue considerado por los P’urhépecha un animal mitológico relacionado con la muerte y el inframundo.

La iconografía de los artesanos de Ocumicho, nos permite ver su interpretación de la vida cotidiana, escenas eróticas o de la actualidad política del país en un exuberante y colorido mundo imaginario. Las obras resultan sugerentes con un agresivo e irónico tratamiento donde el humor es el factor principal.

La arcilla con la que trabajan la modelan a mano, uniendo pedazos de barro y utilizando la técnica del pastillaje para agregar elementos decorativos; después de cocidas las figuras, se pintan con pintura industrial vinilica y en algunas ocasiones se aplica una capa de barniz para que brille.

Es a partir de 1960, que en esta comunidad a iniciativa de un artesano, se comienza con una nueva propuesta iconográfica con la representación de diablos en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, por ejemplo, fiestas, danzas; escenas bíblicas como “últimas cenas” donde diablos, sirenas, calaveras o cualquier personaje puede ocupar el lugar de los apóstoles.