El trabajo del barro, que crea formas bellas y útiles, se practica desde hace miles de años en las comunidades del estado de Michoacán, el paso del tiempo al contrario de muchas tradiciones cerámicas no ha afectado en absoluto la riqueza de nuestra tradición alfarera. Cada región del estado guarda coincidencias en algunos procedimientos de las técnicas, sin embargo cada una de ellas imprime rasgos característicos de su comunidad y medio geográfico, como es el caso de la comunidad de Capula, que a lo largo de los años, ha adquirido gran reconocimiento no solo en el interior del estado sino a nivel nacional, por su diversidad en producción alfarera.

La producción de las Catrinas de Barro es, una alternativa artesanal de los alfareros de Capula. Son esculturas trabajadas con la técnica del pastillaje cocidas al natural o vidriadas; algunas son pintadas con engobes de colores y otras decoradas en frío con pinturas acrílicas o vinilicas.